La magia del analógico

Puede gustarte la fotografía, pero el gusanillo que sientes cuando ves tu primer carrete de película revelado no tiene precio. A principios de año mi madre me dejó su antigua réflex, una Pratika alemana que ella usaba de joven. Entre los trastos de la cámara (un objetivo 50-200, un flash externo que todavía no he sabido utilizar y un filtro polarizado) había un carrete caducado en blanco y negro. Se lo metí, o me lo metió mi madre porque todavía no me entero muy bien de cómo se enganchan los carretes (sí, lo admito) y me puse a tirar fotos sin fotómetro ni nada, así, a locas, pero no a tontas, que cuando echas fotos con carrete te lo piensas todo mucho, demasiado diría yo. Tanto que ha pasado más de medio año hasta que he terminado el dichoso carrete y he podido revelarlo. Eso sí, el resultado ha sido magnífico. Aquí van las primeras que hice de fa fiesta de inauguración del Poto. MUY TOP Y MUY DADÁ.

img779

img780

img781

img782

img783

img784

img789

img790

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s