Verano 2017

Ha sido un verano marcado por LA -en mayúsculas- inminente despedida y una extraña sensación continua de tener que aprovechar al máximo cada instante. Entre trabajo y gestiones conseguimos arrancarle alguna que otra escapada al verano y una semana a agosto a modo de traca final de fiestas.

 

Volvimos a Tarifa, cerrando un ciclo que ha dado comienzo a otro opuestamente distinto.

 

También he tenido tiempo de jugar con mi Pentax MZ-7 de segunda mano y la magnífica función de doble exposición que tiene. Ahora espero que Ruth no vea estas fotos porque se va a arrepentir de habérmela dado. Je, je, je.

Parece una foto sacada del álbum de fotos de nuestros padres pero con un toque psicodélico.
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Multiexposición, experimento con mi* Werlisa Club Color

*mía en usufructo. 😉

BUENO, hace un año empecé un proyectito de doble exposición un poco improvisado con una camarita tan sencilla como la Werlisa Club Color. Saqué fotos con un carrete que mi madre guardaba hace años y cuando lo terminé lo rebobiné y volví a tomar las fotos encima (previa búsqueda de un sacalengüetas por miles de sitios en Granada que me sacara la película del cajetín que había metido dentro por rebobinarlo del todo). Era un misterio si saldría algo o no o qué saldría y lo que ha salido sigue siendo un misterio. La mitad del carrete tiene fotos normales, es decir, una sola exposición, y la otra mitad con doble, triple, y hasta cuádruple exposición. En definitiva, una pasada. Ahora estoy con otro proyecto de doble exposición pero en este caso es un “film swap”, voy a intercambiar el carrete con Juanjo tras haberlo expuesto yo una vez y la temática, no os la perdáis, es “Chucherías y cuchillos”.

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