Cristina de Middle y yo (já)

Soy su mayor fan así que hoy me he pasado la mañana, mientras lavaba los platos y me daba un repasillo pa ir a la playa (coñazer), escuchando varias entrevistas suyas en Youtube. Primero he visto una muy interesante sobre el proceso que la llevó a autopublicar The Afronauts, libro que ya conocía y que me hizo enamorarme en términos artísticos de ella pero del que tampoco tenía mucha idea sobre cómo se hizo. En ese vídeo también hablaba un poco de su librito de rojo de Mao Party que quiero sobre todas las cosas pero que vale 200 € así que a ver si voy ahorrando.

Luego he visto otro sobre una exposición que hizo en la Universidad de Navarra que se llama Man Jayen, una historia muy divertida y casi inverosímil, muy ella.

Por último estaba viendo una en la que habla con Lorezo Fosi sobre una exposición-instalación-publicación que realizó junto otros tres artistas para la Bienal de Liverpool de 2014 que se llamó Not all documents are records: photographing exhibitions as an art form y que me ha recordado a dos cosas relacionadas conmigo. Bueno, para resumirlo un poco era una exposición en la que se quería reflexionar sobre el doble papel que pueden tener las fotografías que se toman para documentar obras de arte o exposiciones, que por un lado son meras pruebas de la realidad a la par que pueden tener un enfoque artístico. Para esta exposición Cristina recuperó fotos de obras expuestas en antiguas ediciones de la bienal y las pintó por encima censurando, en cierto modo, las obras de los artistas. De esta manera yo entiendo que añade una nueva pieza al ya bastante complicado puzzle sobre a quién asignar la autoría de la fotografía: si a la bienal, al fotógrafo que hizo la foto de la obra, al autor de la obra o a la misma Cristina de Middle.

Pues bien, en primer lugar esta temática me recordó a una cita que leí el otro día en la Wikipedia sobre los fotógrafos que documentaron a la comunidad de artistas vanguardistas de los 90 que se denominaros Beijing East Village y que me gustó tanto que incluso lo puse en Twitter (@tmoyatrad):

When the photographers documented the performers, whose work was it? As recently as 1998, the New York exhibition of contemporary Chinese art, Inside Out, credited the photographic records of performance works by Ma Liuming and Zhang Huan to the performer, not the photographer. In Between Past and Future, the new show of Chinese photography and video at the V&A, some of the same images are listed as artworks by the photographer. ‘I got very confused,’ Xing Danwen says of this tussle. ‘I had to go to an expensive copyright lawyer in New York. She said: “These are your photographs, they are your copyright.” I still wondered if they were my own artwork – in a way it’s not, but they are my photographs.’

Por otro lado, hablan del uso de collage como censura para las fotos que se expusieron y hablando de eso dice que muchas veces la censura más que tapar algo llama la atención sobre aquello que se tapa, por tanto visibilizándolo, lo cual termina siendo una divertida contradicción. Pues bien, esto me recordó al mini proyecto que hice hace unos meses que denominé «descensúrate» y que iba de desnudarse ante la cámara y de censurar precisamente aquellas partes que más nos gustan de nuestro cuerpo y que a menudo no queremos ver cuando nos miramos al espejo. Fue un proyecto de aceptación al cuerpo que expliqué en esta entrada.

En fin, que me gusta encontrar estas pequeñas coincidencias entre mis referentes y yo.

 

La nueva China [en color] por Cartier Bresson

En mi sección de Yuanfang Magazine El dragón y la cámara había escrito, hasta ahora, únicamente sobre fotógrafos chinos que tratan temáticas chinas dentro de China. En esta entrada, me gustaría cambiar el enfoque y darle una oportunidad a los fotógrafos de fuera de China que han decidido centrar su mirada allí. En realidad, son muchos los que lo han hecho (entre ellos grandes fotógrafos de la talla de Steve McCurry o Patrick Zachmann) pero, hoy, vamos a hablar de Henri Cartier-Bresson.

Poco hay que añadir cuando se habla de Cartier-Bresson; considerado por muchos como el padre del fotorreportaje y de la famosa noción fotográfica del «instante decisivo».

FRANCE. The Var department. Hyres. 1932.

No hace falta más que echar un vistazo por las imágenes de Google para reconocer multitud de imágenes en blanco y negro que han pasado ya a formar parte de nuestro imaginario colectiva. No hay interesado en la fotografía que no lo conozca o curso de fotografía que no lo mencione.

FRANCE. Paris. Place de l’Europe. Gare Saint Lazare. 1932.

Sin embargo, no se habla tanto de que Bresson viajó a China, varias veces, y que allí realizó fotografías en color (aunque odiaba fotografiar en color y llegó a destruir la mayoría de los negativos en color que tenía).

A finales de 1948, Cartier-Bresson viaja a China donde retrata minuciosamente los inicios de la era comunista. De esta época destaca la famosa foto de abajo titulada La quimera del oro que tomó en las puertas de un banco de Shanghai donde una muchedumbre hacía cola para recibir oro que el Kuomintang había prometido debido al drástico descenso del valor del dinero en papel. Varias personas fallecerían una avalancha descontrolada.

En 1958 vuelve a China, esta vez durante un período de cuatro meses y un recorrido de más de 10.000 kilómetros a lo largo de la China del Gran Salto Adelante para realizar un gran reportaje encargado por la famosa revista estadounidense LIFE. China se preparaba para mirar a un futuro industrializado y colectivo a la par que destruía todo lo que tuviera que ver con su pasado imperialista.

¡Disfrutad!

Gracias, maestro, por dejarnos este magnifico, y chinesco, legado fotográfico.

Más información:

https://oscarenfotos.com/2015/08/15/galeria-henri-cartier-bresson-en-china/

https://pro.magnumphotos.com/C.aspx?VP3=CMS3&VF=MAGO31_10_VForm&ERID=24KL53ZMYN

http://time.com/3872061/cartier-bresson-red-china-in-color-1958/#end

http://photographyofchina.com/blog/henri-cartier-bresson

Referentes que me inspiran. Luo Yang.

Este artículo del que soy autora fue publicado en Yuanfang Magazine el 25 de noviembre; con él inauguré la sección mensual “El dragón y la cámara” que trata sobre fotógrafos chinos o fotografía relacionada con China. Decidí estrenar esta sección hablando de Luo Yang, fotógrafa que retrata una nueva generación de mujeres chinas.

Sensualidad, naturalidad y valentía; las chicas girls de Luo Yang se muestran tal y como son ante la nueva gran estrella de la fotografía china.

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Aclamada por el mismísimo Ai Weiwei del que, ya de camino, recomiendo encarecidamente ver el documental sobre su persona Never Sorry—, esta fotógrafa se dedica a retrata a las mujeres que la rodean. A través de estas chicas, se autoretrata a la par que capta a toda una nueva generación de jóvenes chinas que son atrevidas y seguras de sí mismas, a la par que en cierto modo frágiles; el ser humano es contradictorio al fin y al cabo.

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Lo que me interesa de su fotografía quizá no es tanto su estética, sino ese toque de honestidad, como en el retrato de la chica de abajo. Luo Yang sabe capturar el alma de sus modelos sin cuestionarlas, no se trata buscar la aprobación del mundo sino de dejar un documento visual a través del cual poder captar el espíritu de la nuevas generaciones.

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Estas fotografías son parte de su serie Girls, que hace poco ha expuesto en Berlín en solitario y gracias a la cual parece que Occidente se ha dado cuenta de su existencia, no hay más que fijarse que todas las webs que hablan de ella mencionan esta exposición que tuvo lugar en mayo-junio de este año.

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Las últimas fotografías que ha añadido a esta serie se han hecho enormemente virales por retratar a una chica llena de cicatrices por quemaduras que posa ante la cámara tranquila, sonriente y segura.

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En un país en el que todavía, en muchos casos, las mujeres mayores de 30 no casadas son consideradas “sobrantes” (las famosas shengnvs) es importante que alguien, en este caso Luo Yang, dedique su trabajo a retratar a las pocas afortunadas que deciden expresar su individualidad en una China cambiante.

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Luo Yang nació en Liaoning en 1984.

Más información sobre la fotógrafa en:

Carta de Sergio Larraín a su sobrino.

Me quedo con este párrafo y del primer párrafo me quedo con las primeras frases:

Sigue lo que es tu gusto y nada más. No le creas más que a tu gusto, tu eres la vida y la vida es la que se escoge. Lo que no te guste a ti, no lo veas, no sirve. Tu eres el único criterio, pero ve de todos los demás. Vas aprendiendo, cuando tengas una foto realmente buena, las amplias, haces una pequeña exposición o un librito, lo mandas a empastar y con eso vas estableciendo un piso, al mostrarla te ubicas de lo que son, según lo veas frente a los demás, ahí lo sientes. Hacer una exposición es dar algo, como dar de comer, es bueno para los demás que se les muestre algo hecho con trabajo y gusto. No es lucirse uno, hace bien, es sano para todos y a ti te hace bien porque te va chequeando.

Aquí completa.

Onirismo

En clase de imagen, en la Ampliadora, hemos estudiado las distintas formas en las que una imagen puede ser más o menos abstracta.

El primer nivel de abstracción de una imagen es el blanco y negro.

En un principio pensé que una fotografía en blanco y negro no tiene mucho de abstracto pero hoy, mirando fotos de hace unas semanas, me he encontrado con unas de una excursión que hicimos Raúl y yo a Santa Fé que tenía seleccionadas porque me gustaban pero tampoco terminaban de convencerme así que las había dejado un poco olvidadas. Al volver a mirarlas les he aplicado el filtro de blanco y negro y de repente ¡boom! parecen sacadas de un sueño.

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Supongo que el efecto barrilete del gran angular y los bordes negros que hace la lente también ayudan a esta sensación de onírica.

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Referentes que me inspiran

Cómo mola esta fotógrafa china: Yijun (Pixy) Liao.

http://pixyliao.com/

Experimental Relationship (2007- Now)

As a woman brought up in China, I used to think I could only love someone who is older and more mature than me, who can be my protector and mentor. Then I met my current boyfriend, Moro. Since he is 5 years younger than me, I felt that whole concept of relationships changed, all the way around. I became the person who has more authority & power. One of my male friends even questioned how I could choose a boyfriend the way a man would choose a girlfriend. And I thought, “Damn right. That’s exactly what I’m doing, & why not!”

I started to experiment with this relationship. I would set up all kinds of situations for Moro and I to perform in the photos. My photos explore the alternative possibilities of heterosexual relationships. They question what is the norm of heterosexual relationships. What will happen if man & woman exchange their roles of sex & roles of power. Because my boyfriend is Japanese, and I am Chinese, this project also describes a love and hate relationship.

This project is an ongoing project which grows with our real relationship but is never meant to be a documentation.”

TRADUCCIÓN

«Como mujer criada en China, solía pensar que solo podría amar a alguien mayor y más maduro que yo; alguien que hiciera las veces de protector y mentor. Después conocí a mi novio actual: Moro. Como tiene cinco años menos que yo, pensé que la noción de relación que tenía había cambiado por completo. Me convertí en la persona con mayor autoridad y poder. Uno de los amigos de mi novio incluso me preguntó cómo podía haber elegido a un chico la forma en que un hombre elige a su novia. Y pensé: «¡Pues sí! Es justo lo que he hecho y ¿por qué no?».

Comencé a experimentar con esta relación. Monto distintos escenarios en los que Moro y yo actuamos para las fotos. Estas exploran las distintas alternativas que existen en una relación heterosexual. Cuestionan la norma de las relaciones heterosexuales. ¿Qué pasaría si un hombre y una mujer invierten los roles de sexo y poder? Además, como mi novio es japonés y yo soy china, este proyecto también trata sobre una relación de amor y odio.

Este es un proyecto en curso que crece a la par que nuestra relación pero que no trata de ser una documentación.»

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De su serie “Experimental Relationship”.

Aquí un vídeo en el que ella explica su obra. Es bien.

https://www.lensculture.com/articles/yijun-liao-lensculture-interviews-yijun-liao

¿Os miráis al espejo después de ducharos?

Yo creo que no. Yo por lo menos me he dado cuenta de que no me miro. O que si me miro es selectivamente; no miro las partes que no me gustan, me miro con buenos ojos. Por eso, cuando vamos a la playa y nos vemos en las fotos nos vemos horribles. O cuando salimos con las amigas y nos hacemos -iba a decir un selfie, pero no, porque yo no me hago, todavía no me importa pedirle a alguien que me saque una foto con mis amigas- una foto nos vemos fatal. ¡Es que no nos miramos con malos ojos! Por supuesto, no hay que obsesionarse, tengo amigas que obviamente tienen un problema con alguna parte de su cuerpo o cara (nariz grande, ojeras, boca chica…) y que cuando se miran solo ven eso. No es a esto a lo que me refiero, no hay que obsesionarse con una parte, de igual manera no hay que mirarse solo por encima.

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Véase lo que decía de pedir las fotos. Esta se la agradezco a Julia que siempre es la pesada de las fotos pero luego se lo agradecemos. ❤

Pues bien, hace unas semanas se me ocurrió hacer una serie de fotografías para cambiar esto, aceptarme tal y como soy e intentar dejar de censurar ciertas partes de mi cuerpo. La idea era des-censurarme. Es decir, una mezcla entre desnudarme y darle una vuelta a la censura; la censura clásica que no deja que se vean pezones o culos en Instagram o Facebook. Total que cogí, me desnudé, me monté un mini estudio en mi casa con un papel blanco y me hice fotos desnuda. Fotos por delante, por detrás y de lado. Cuando las pasé al ordenador casi me da un síncope “¿Así de gorda estoy?”, “¿Tengo esas mollas en la espalda?”, “WTF”, “¿Cómo coño no he visto yo esto antes si soy magnífica y me siento genial con mi cuerpo?”. En vez de servirme como ejercicio de aceptación me iba a hundir en la miseria…

Pero seguí con mi idea, abrí el Photoshop, me peleé con él porque todavía no sé usarlo y la clase que me dio mi amigo Juanjo en verano no me había servido de mucho, y me puse a pintar las fotos a diestro y siniestro y a dejar solo al descubierto esas zonas que me cortaría de un hachazo. Lo gracioso de todo fue que cuando terminé me gustó el resultado. Me había servido de terapia de aceptación. Puedo decir que no estoy especialmente contenta con el resultado estético ni con la técnica en general, pero ese no era el objetivo de todas maneras. Así que os invito a hacer algo así. Sácate una foto desnuda o desnudo y píntala, deja que se vea lo que no te gusta, diviértete pintando, tachando, o incluso recortando, hazlo en papel que será mucho mejor y ¡tachán!

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La magia del analógico

Puede gustarte la fotografía, pero el gusanillo que sientes cuando ves tu primer carrete de película revelado no tiene precio. A principios de año mi madre me dejó su antigua réflex, una Pratika alemana que ella usaba de joven. Entre los trastos de la cámara (un objetivo 50-200, un flash externo que todavía no he sabido utilizar y un filtro polarizado) había un carrete caducado en blanco y negro. Se lo metí, o me lo metió mi madre porque todavía no me entero muy bien de cómo se enganchan los carretes (sí, lo admito) y me puse a tirar fotos sin fotómetro ni nada, así, a locas, pero no a tontas, que cuando echas fotos con carrete te lo piensas todo mucho, demasiado diría yo. Tanto que ha pasado más de medio año hasta que he terminado el dichoso carrete y he podido revelarlo. Eso sí, el resultado ha sido magnífico. Aquí van las primeras que hice de fa fiesta de inauguración del Poto. MUY TOP Y MUY DADÁ.

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