Carta de Sergio Larraín a su sobrino.

Me quedo con este párrafo y del primer párrafo me quedo con las primeras frases:

Sigue lo que es tu gusto y nada más. No le creas más que a tu gusto, tu eres la vida y la vida es la que se escoge. Lo que no te guste a ti, no lo veas, no sirve. Tu eres el único criterio, pero ve de todos los demás. Vas aprendiendo, cuando tengas una foto realmente buena, las amplias, haces una pequeña exposición o un librito, lo mandas a empastar y con eso vas estableciendo un piso, al mostrarla te ubicas de lo que son, según lo veas frente a los demás, ahí lo sientes. Hacer una exposición es dar algo, como dar de comer, es bueno para los demás que se les muestre algo hecho con trabajo y gusto. No es lucirse uno, hace bien, es sano para todos y a ti te hace bien porque te va chequeando.

Aquí completa.

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La fotografía no es analógica ni digital, de Fernando Puche.

 

Hoy he empezado un curso de fotografía en La Ampliadora, se llama Algo más que un hobby y aunque personalmente no me gusta mucho el título -parece que fuera algo poco serio- es precisamente eso lo que siento por la fotografía. Pinta bien y tengo muchas ganas. Como primeros deberes nos han mandado que mañana llevemos una fotografía que nos represente, ya sea un retrato, un espacio o un objeto. Y solo se me ocurre esta:

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¿Por qué? Primero, el  lugar. Es mi rincón preferido de la casa, ahí me hago la mayoría de los autorretratos. Segundo, la apariencia. Soy despeinada, tranquila, de gesto amable. Aunque también puedo ser todo lo contrario. Y esto me lleva al tercer punto: las luces, los claroscuros, me da la impresión de que pueden representar esas contradicciones que todos llevamos dentro.